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Exploradores

Autor: Bruno jueves 2 diciembre 2010

Estoy segura que cada día aprendemos cosas, aunque a veces no las percibamos inmediatamente. El refranero español ya lo dice: “No te acostarás sin saber una cosa más”. Realmente creo que somos unos pasajeros en este mundo y que uno de nuestros objetivos tendría que ser siempre buscar aquello que nos reconforta, buscar alternativas nuevas y no dejar de buscar vías para seguir caminando por la vida de una manera cómoda, porque el tiempo vuela y si no lo aprovechas, a la que te das cuenta ya has perdido el tren. Algunos nos acomodamos con lo que tenemos y entramos en un bucle aburrido que no nos deja que ese aventurero que todos llevamos dentro salga, y a veces nos reprimimos con excusas de poca monta y dejamos que la pereza se apodere de nosotros y nos inmovilice. Los que pienso que no caen en este rol son los niños, los que tienen el poder todavía de darse cuenta que cada pequeña cosa es importante, que cualquier cosa les hace ilusión, y les parece que puede ser algo grande. Ellos, que no van todavía deprisa y que son capaces de mirar a su alrededor con detenimiento, disfrutan de los detalles y reflexionan, a su manera, sobre ellos. Son como pequeños exploradores del mundo y tenemos que potenciarles ese espíritu buscador para que no lo abandonen nunca. Una manera de hacerlo es animarles a leer, y con el magnífico libro que Ricard Ruiz acaba de publicar con Pirueta, EL MEJOR REGALO DEL MUNDO, no hacen falta muchas más explicaciones porque los pequeños sabrán que han entrado en el club de exploradores de palabras y de sueños como Anita, la protagonista. A veces, El MEJOR REGALO DEL MUNDO puede ser un libro en blanco que uno mismo tenga que llenar con sus ideas, con sus pensamientos o incluso con sus sueños, para que más adelante pueda releerlos y comprobar que los sueños pueden llegar a cumplirse siempre que los creas y lo sientas de verdad.

5 Responses to “Exploradores”

  1. Francine dice:

    No puedo estar más de acuerdo contigo Bruno. Cuando veo a mi hija de tres años hacer uso de su imaginación, inventando historias y reflejando en sus juegos lo que va aprendiendo día a día, me veo a mí misma reflejada décadas atrás, y entonces soy consciente de ese bucle de rutina que nos retiene a los adultos.
    Por otro lado, es un orgullo que ver como mi pequeña me tira del brazo cuando llega a una librería como si fuera un templo repleto de tesoros. Precisamente anoche incluso se puso a aplaudir cuando saqué uno de sus libros favoritos para leerlo juntas.
    Nuestro tiempo y buenas costumbres, ese es el mejor legado que les podemos dar a nuestros hijos.

  2. Berta dice:

    El llibre és marevallós…jo ja el tinc, la Silvia me l’ha fet arribar i la Maria ja l’explora.

  3. Montse de Paz dice:

    Coincido con Francine. Me has hecho recordar cuando era pequeña y los mejores regalos, para mí, eran un paquete de folios, bolígrafo y colores para crear mis historias y… cómo no, ¡libros! Veo que eso se transmite de padres a hijos, no hay mejor forma de enamorar a los niños con la lectura. Mi hermana y yo pasábamos horas «explorando» la librería del comedor de mis padres. Y cuántas veces veíamos a mamá embebida en sus lecturas y le pedíamos que nos explicara las novelas que leía.

    ¿Qué he aprendido esta semana? Pues unas cuantas cosas sobre la crisis, gracias a unas entrevistas a Santiago Niño Becerra colgadas en youtube. Muy recomendables, no para alarmarse, sino para «despertar» y darnos cuenta de que estamos viviendo un cambio de época total, y que hay que mentalizarse para vivir de otra manera, quizás en muy pocos años.

    Y claro, esto hace pensar también en nuestro futuro como escritores… Creo que no hay que dejar que el pánico cunda, pero sí ser muy creativo, realista, y estar alerta para adaptarse a las nuevas circunstancias. Épocas difíciles siempre las ha habido, y aún peores. Y no olvidemos que el siglo de oro literario, al menos en España, coincidió con una de esas épocas.

    ¡Saludos!

  4. Sigo tu blog desde hace tiempo, Bruno, pero nunca había dejado un mensaje. Tus entradas son muy interesantes y reflexivas, obligándonos a pensar siempre un poco más allá.
    Es cierto que siempre hay que seguir aprendiendo, evolucionando, buscando nuevas metas. No podemos pararnos a pensar en el pasado, pero sí mirar hacia el futuro persiguiendo con tesón nuestros sueños y disfrutando a la vez del presente.
    Para mí la lectura siempre ha sido fundamental y eso siempre tendré que agradecérselo a mi madre. Recuerdo también el día en que siendo un tímido niño preadolescente, alguien me preguntó el regalo que me haría más feliz. No tuve duda alguna: un libro. Por supuesto, el estupor y incomprensión de mi interlocutor en aquella ocasión no me arredraron lo más mínimo.Y hasta hoy.

    Por lo tanto, el fomento de la lectura entre nuestros niños y jóvenes me parece fundamental. Seguro que el libro de Ricard ayuda a que esa chispa de nuestras vidas no se agote nunca.

    Un saludo y feliz fin de semana a todos.

  5. Pat dice:

    No hay nada como el espíritu explorador para hacer del día a día una aventura trepidante, eso nos lo enseñan nuestros hijos cuando a nosotros se nos ha olvidado. También podemos recurrir a ese mismo espíritu para estimularlos y ayudarlos a sobrellevar determinadas situaciones que a veces se les plantean muy complicadas: me cuesta mucho convencer a mis dos peques de que se levanten temprano (¡mamá, pero si es de noche todavía!), y esta semana les he retado a hacer lo posible para salir de casa a la hora que nos permite llegar puntuales al colegio y al trabajo. Si lo conseguimos entre todos, el viernes os haré un regalo… Los ojos de los pequeños exploradores brillan de entusiasmo y se quedan boquiabiertos y expectantes. ¿Qué regalo nos harás, mamá? Y les prometo un libro, un libro muy especial para cada uno de ellos. Esta tarde de viernes, al recogerlos en el colegio, y tras una semana en que las mañanas han sido un poco más ágiles (hay que reconocerles el esfuerzo, a pesar de los que sigue costando ponerlos en marcha…), han recibido entre saltos de alegría su premio, y no han tardado un segundo en sentarse en el suelo, abrir la primera página, y empezar a explorar. Porque para ellos, hoy, ese libro-recompensa ha sido, efectivamente, el mejor regalo del mundo.

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