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LA VIDA ESTÁ HECHA DE COSAS SENCILLAS

Autor: Sandra Bruna jueves 26 febrero 2015

Join hands

Cuando eres madre, es difícil imaginarte tus hijos de mayores o, más que difícil, querrías que lo que que tú deseas se hiciera realidad. Sabes que crecen, que se hacen mayores y que harán su vida, pero querrías que fueran felices, esto antes que nada, y que si pudiera ser estuvieran cerca tuyo, contaran contigo. Tienen que ser libres y formar su familia, como hemos hecho todos, pero una en la que los padres también estuvieran incluidos. Para mí la familia es imprescindible, uno de mis puntales en la vida, y creo que tengo la mejor familia del mundo, porque hemos sabido cómo hacerla crecer y seguir siendo una piña, y espero que aquello que aprendí ya de mis abuelos, y después de mis padres, haya sabido transmitirlo a mi hijo. Y una de las cosas, es la importancia de que cada cual coja el mejor camino, pero que siempre estemos unidos por una cosa, y juntos por otra. Quizás esto puede sonar cursi o tradicional, pero a mí me gusta, y creo que es un tesoro enorme disfrutar de una familia donde la unidad y la buena convivencia es primordial.

Aunque me miro con miedo el futuro, puesto que en muchas familias, debido a la crisis y la mala gestión de este país, siento decirlo así, los hijos tienen que marchar hacia el extranjero a estudiar y a trabajar, y muchas veces esto comporta que formen sus familias lejos del núcleo familiar actual. Quizás no es lo que habías imaginado, y es difícil de digerir, pero está pasando. Yo, personalmente, estoy segura que no lo llevaría nada bien, pero la estimación en mayúsculas es aceptar la felicidad de los otros tal como venga, y más la de tus hijos, por mucho que te duela que su elección no haya sido como esperabas o soñabas, también es diferente cuando esta elección es voluntaria o porque no hay más remedio, que es la excusa perfecta para los padres que vemos el «culpable» en un tercero, y no en que ellos hayan decidido estar lejos de casa. Aquí abriría un debate que no toca, porque lo que creo que haría falta de verdad es reflexionar cómo podríamos dar un aliento de esperanza a la gente joven. Es fantástico que se formen donde quieran, que vean mundo, pero lo que sería normal es que pudieran, si quieren, volver a su país a desarrollar lo mejor que sepan aquello por lo que han luchado, y hoy en día esto es muy complicado, por no decir casi imposible. Motivarlos cuesta, porque las salidas son pocas, pero tendríamos que poder tener argumentos para hacerlo, y hoy por hoy hay pocos. Y los que hay son más afectivos, que productivos. Y a muchos sólo el tema sentimental no les es suficiente.

El nuevo libro de Sílvia Soler nos explica justamente esto, el sentimiento de un matrimonio cuando los hijos marchan y la casa queda vacía, los sentimientos como pareja, como hombre/mujer, y como familia, puesto que parece que todo aquello que has construido durante tiempo no haya tenido aquel final deseado, pero la novela de Sílvia es magistral, y sabe como hacer que a UN ANY I MIG (Columna), donde parece que no pasa nada, pase de todo, sobre todo en los sentimientos de unos personajes bien construidos que cada uno de ellos nos hará pensar en diferentes situaciones de nuestra vida. Una vez más, Sílvia borda una historia humana, actual, y para un público mucho más amplio que las anteriores, creo que un público más joven que los habituales lectores de Sílvia pueden encontrar en esta novela muchas cosas que les hagan pensar, incluso despertar. Con esta novela, no solamente vemos una autora que crece cada vez más, sino un estilo pulcro, impecable, y a la vez cercano, que hace que sus novelas sean ya una apuesta segura. UN ANY I MIG explica una situación real de la clase media de nuestra sociedad, envuelta por el difícil mundo de las relaciones entre padres e hijos, entre hermanos, y las parejas recién llegadas, que no siempre son fáciles de encajar, todo enmarcado por la relación de un matrimonio que también lucha por un amor construido día a día por pequeñas cosas, y a la vez agrietado por también pequeñas cosas, que después puestas en una balanza hacen que la vida en general valga la pena. Como la tuya, la mía o seguramente la del vecino del lado. La vida está hecha de cosas sencillas y lo más extraordinario es vivirlas!!!

“Sólo dos legados duraderos podemos dejar a nuestros hijos: uno, raíces; otro, alas” – Hodding Cartero (1907-1972), periodista y autor estadounidense

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