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Blog de Bruno

Sandra Bruna Agencia Literaria

XXIII Semana Negra; literatura, fútbol y olor a fritanga

Autor: Bruno martes 13 julio 2010

Lo más lógico parece empezar a escribir una crónica de la Semana Negra por el principio, ¿no? Pues no. No puedo evitar empezar por el final, por la última noche, la de ayer domingo, en la que las carpas que normalmente están ocupadas por escritores charlando sobre literatura, se habían convertido en improvisados escenarios desde los que contemplar la final del Mundial del fútbol. Por primera vez España gana un Mundial de fútbol. Por primera vez intelectuales que no saben qué es un fuera de juego, comparten emociones y gritos con forofos envueltos en banderas y con las caras pintadas con los colores de bandera española.

Y es que la Semana Negra es eso: un lugar de encuentro en el que de pronto, como anoche, te puedes encontrar a Fernando Marías contemplando con sus ojos de eterna sorpresa cómo Iniesta consigue meter un gol casi en el último minuto, junto al inmigrante que hace un rato vendía vuvuzelas, la señora que acaba de comprarse un churro en la feria, y el grupo de alborotadores seguidores de la selección española.

Quizás ese sea un buen resumen de lo que es la Semana Negra: una mezcla que a priori parecería imposible y entre la que te sientes como en casa.

Hace ya 23 años que en Gijón se reúnen escritores, periodistas e intelectuales de diversa índole para charlar de literatura. Al igual que en muchas novelas negras, nada es lo que parece. Es una Semana que no es una semana, sino 10 días. Se supone que es Negra, y sin embargo el primer fin de semana se dedica sobre todo a la ciencia ficción y a la fantasía, pero también tienen su lugar la literatura histórica, de terror e incluso la juvenil. La Semana Negra se celebra en Gijón, sí, pero arranca en Madrid con la salida del Tren Negro.

Renfe pone a disposición de la organización un viejo tren, de esos en los que el último vagón aún conserva unas ventanas desde las que contemplar el paisaje que dejas atrás. Como si fuese un símbolo de lo que puede ser la literatura: un tren que avanza siempre hacia delante, pero que permite disfrutar y contemplar lo que queda atrás, el camino del que se proviene.

En el tren te encuentras con el último vagón, en el que los chistes, las canciones y el jaleo, se mezclan con las discusiones sobre teoría de la literatura, series frikis de televisión o monstruos. Y como en una apropiada metáfora, te encuentras también con el vagón silencioso de los escritores que duermen o descansan, el de los fumadores que entre brumas charlan de su último libro, el de la cafetería en la que los organizadores y periodistas terminan de escribir crónicas y cortar los flecos que siempre se sueltan a última hora. Un tren en el que Ian Watson, escritor de ciencia ficción y guionista de, por ejemplo, “Inteligencia Artificial”, la última película de Kubrick, aprende qué demonios es un bollo preñado.

Y quizás lo más sorprendente es que después de la parada en Mieres en la que los escritores y periodistas avanzan por el centro de la ciudad, con las calles cortadas para ellos y escoltados por gaiteros, cuando por fin llegan a Gijón y superan las manifestaciones reivindicativas de turno (que sí, también tocan las inevitables vuvuzelas) y los discursos de la inauguración oficial; en fin, cuando uno llega al recinto de la Semana Negra, y el olor a fritanga y los gritos de los feriantes rasgan el aire, entonces… ah, entonces es cuando uno se da cuenta de que de nuevo ha llegado a la Semana Negra.

Porque la magia de la Semana Negra es esa. La organización, con el incombustible Paco Taibo a la cabeza, ha conseguido que casi un millón de personas paseen durante diez días por un recinto en el que lo mismo te puedes tomar una cerveza, un rosco de anís, una manzana de caramelo, subir a una noria, o escuchar una charla sobre ciencia ficción por parte de algunos de alguno de los pesos pesados del género como Larry Niven, Joe Haldeman o Ian Watson, como puedes asistir a una sesuda presentación sobre literatura de zombis, a un diálogo sobre monstruos descafeinados mientras te tomas un perrito caliente con una pepsi, o descubres a Martin Cruz Smith presentando su último libro, a Juan Bas explicando su proyecto de Feria de Literatura de Humor o a cualquiera de los más de 120 autores participando de una u otra manera.

Yo estuve hablando del “Auge de la fantasía y el declive de la ciencia ficción” y presentando el cierre de “Porta Coeli”, la única tetralogía de fantasía juvenil con varios volúmenes finalistas de los más importantes premios de literatura juvenil de nuestro país ( http://www.susanavallejo.com/miscelanea/PortaCoeli_resumen.pdf  ) y aunque podría contaros muchas más cosas de mis obras o de la Semana Negra, y explicaros el programa de forma mucho más convencional (si tenéis curiosidad lo podéis encontrar en http://www.semananegra.org/2010/programa2010.html ), prefiero deciros que si os gusta la literatura y nunca habéis ido a la Semana Negra, aún tenéis de tiempo hasta el domingo para ir a Gijón y vivir una experiencia única. No os arrepentiréis.

He tenido que abandonar la Semana por unos días. Pero volveré. Mía es la venganza. Nos vemos el jueves en “La Venganza de Don Mendo”. ¿Porque en qué otro evento puedes encontrarte a Jose Carlos Somoza haciendo de rey Alfonso, junto a Alfonso Mateo-Sagasta de Don Mendo o a Elia Barceló, de Magdalena…? ¿Dónde más puedes encontrar esa mezcla entre pulpos, fútbol, tómbolas de Bobs Esponjas, churros y puestos de libros?

En la Semana Negra los libros huelen a fritanga. Y eso, ay, eso a mí me encanta.

Susana Vallejo

www.susanavallejo.com

http://www.facebook.com/susana.vallejo

La Roja

Autor: Bruno jueves 8 julio 2010

Hoy se vive un sentimiento de unidad a través, de nuevo, del fútbol. Juega la Roja y la mayoría de gente la apoya, vibra por ganar, ahora que tenemos una selección más plural, quizás desde mi modo de ver más cercana. Ver gente de diferentes sexos y edades unidos por algo, pienso que es extraordinario. Es la parte más positiva del fútbol y que deberíamos intentar trasladarlo a otros ámbitos de la sociedad. Jugadores que normalmente son rivales, se unen para luchar juntos por un objetivo, y ese sentimiento es el que deberíamos destacar. Ser capaces de compartir, de unirnos para ser mejores. En este caso los mejores del mundo en el campo deportivo, pero deberíamos saber unirnos para luchar por un mundo mejor, con menos injusticias, más coherente, más humano, y dicho sea de paso, que el gobierno invirtiera igual o más por “ganar” en estas cosas.  Muchos deportistas conocidos ayudan económicamente a ONGs o destinan dinero a alguna causa solidaria, cosa loable con las cantidades que ellos barajan, pero también  hay muchos escritores que intentan hacer lo mismo con libros, y la lástima es que las cantidades son mucho menores, que no tienen apoyos institucionales y que para que los compradores se enteren que el libro se destina para una buena finalidad, se necesita una campaña de marketing que ya  cuesta un dineral y por lo tanto el lector acaba por no enterarse y no apostar por estos libros o cuentos cuyos derechos de autor son por una buena causa. Yo destacaría LA CIUTAT DELS SOMRIURES de Martí Gironell que ayuda a países pobres como la India, TU TAMBÉ POTS de Anna Llauradó que fomenta en los niños la manera de ahorrar  para ayudar a los demás, o TIMING de Jil Van Eyle que explica su experiencia creando un sistema de “microdonaciones” que si se pusiera en práctica en diferentes empresas podríamos quizás obtener muchos más beneficios de los que podríamos calcular. Estos libros deberían ser destacados, tener siempre un lugar en las librerías y que el lector pudiera saber que comprando ese libro, ayuda de una manera u otra a los demás. Sin embargo para hacer campañas, se necesita dinero, como el que ganarán nuestros futbolistas si ganan el mundial. Bueno, con mucho menos seríamos capaces de empapelar el mundo para una campaña cultural para las buenas causas, pero para eso parece que hay crisis, y de la gorda.  El fútbol es más mediático que los libros, eso es obvio, pero si desde el fútbol podemos empezar a reflexionar, hagámoslo por favor.

Vive y deja vivir

Autor: Bruno jueves 1 julio 2010

Cada vez es más habitual ver a mujeres en altos cargos, mujeres activas, emprendedoras y que compaginan la vida laboral con la familiar sin problemas y adaptándose a nuestra sociedad. Es verdad que todavía quedan muchas cosa por pulir, pero muchas de nosotras gozamos de una independencia, de un poder decidir, que tiempo atrás era imposible, sin embargo en otras partes del mundo las cosas no son tan sencillas, sobretodo para las mujeres, e incluso en nuestro país se está haciendo una “cuestión de estado” la prohibición del velo y se juzga, de nuevo, a las mujeres musulmanas por algo que forma parte de una tradición, de algo que forma parte de su cultura. No quiero entrar en un debate de burka si o burka no, lo que creo que es importante es que la gente no debería poder prohibir, imponer nada, deberíamos ser capaces de saber convivir, por un lado unos adaptándose al lugar donde están, sin tener que renunciar a cosas que tampoco molestan a los demás, y por el otro intentando hacer posible que la gente se sienta lo menos encorsetada posible. Yo defiendo el lema VIVE Y DEJA VIVIR, y pienso que si muchos pensaran igual, seríamos capaces de minimizar las cosas, porque la mayoría de veces, cosas que parecen muy importantes, básicas, como es el caso del velo, si lo relativizas quizá seríamos capaces de repensar el tema y darle la importancia que merece.

Han habido mujeres muy transgresoras en la historia y también se ha escrito mucho sobre ellas, pero me gustaría poder recomendaros un buen ejemplo de una mujer “normal”, de hoy en día, y que seguro os va a gustar conocer. Ella es MARJA BATELAAR, la inspectora creada por Jaume Benavente y que podréis descubrir leyendo la novela EL CUADERNO DE NICOLAAS KLEEN, publicada por Columna y Roca. Es la novela ideal para este verano, por su personaje, por su forma, y sobretodo porque viajarás a Ámsterdam “gratis”, a través de su mirada, de su aventura, una novela negra en mayúsculas, y estoy convencida que no os va a defraudar. Y no me quiero sentir culpable, si después de leerla, tenéis unas ganas locas de descubrir o redescubrir la capital holandesa. ¡Feliz viaje!

La noche más corta

Autor: Bruno miércoles 23 junio 2010

Estamos a las puertas de la verbena de San Juan, el solsticio de verano, la noche más corta. Un día  mágico, donde petardos, luz, cava y la famosa coca son los protagonistas de la noche. La gente está contenta y es la fiesta por excelencia que nos indica que llega el calor, el buen tiempo y parece que todos tengamos más licencias para “liberarnos” de la rutina del curso. Este tipo de fiestas, como la de Fin de Año, parece que sea “obligatorio” celebrarlas, estar de juerga, ser feliz, y yo no soy muy partidaria de la fiesta porque toca, pero confieso que San Juan me gusta porque lo asocio al comienzo de una etapa más relajada, donde la gente, en general, está más abierta y parece que disfrute más de cada momento, y esto afecta en el ambiente general de la ciudad, que parece que sonría más… Lógicamente, existe la otra cara de la moneda y esta noche no es tan especial para la gente que tiene que trabajar, que son muchos y de diferentes sectores; también es una noche donde la gente debe ser cuidadosa, y no lo es, y por tanto el lado amargo de la fiesta convive con el bueno, como en casi todos los aspectos de la vida, pero deberíamos quedarnos con lo positivo e intentar hacer de la celebración un encuentro con los amigos, con la familia y un motivo más para coleccionar esos momentos inolvidables que se acercan a la felicidad.

Me cuesta recomendar una novela “fiestera”, aunque para el público joven y que disfruta con la música y las salidas nocturnas creo que no puede dejar de leer ABSOLUT TARONJA, de Damià del Clot, que me enlaza con novelas más vanguardistas, transgresoras y quizás duras, pero que reflejan realidades en mayúsculas y con un nivel literario envidiable: como son HAS MARXAT SENSE AVISAR de Lluís Olivan y KETCHUP de Xavier Gual. No son novelas verbeneras, pero sí “modernas” y un ejemplo perfecto de que lo literario puede estar ligado a la actualidad sin problemas. ¡Feliz verbena, y que cada uno la disfrute a su manera, pero con una sonrisa!

El tiempo vuela

Autor: Bruno jueves 17 junio 2010

Últimamente todo pasa deprisa. El tiempo vuela y me da hasta vértigo pensar que ya estamos recibiendo citas para la próxima feria de Frankfurt. Tengo en la memoria más reciente la feria del año pasado, como si hubieran pasado tan sólo dos o tres meses, y han pasado casi 9, y estamos  contando los días que nos quedan antes de las vacaciones, que asoman ya la nariz. Por tanto nos hemos comido la mitad del año casi sin enterarnos. Por un lado, que pasen los días tan rápido es señal de que no hay momentos para aburrirse y que disfrutas con lo que haces, pero me falta poder saborear ese día a día. Recuerdo los veranos de pequeña, que los días eran largos, teníamos tiempo de todo y de más, incluso de aburrirnos, y hasta a veces teníamos ganas de volver a la vida rutinaria cansados de tanto letargo. Sin embargo ahora siento añoranza de esos momentos porque actualmente no hay manera de poder encontrar ese momento tranquilo para pensar, ese día sólo para ti y los tuyos, unas horas para leer por placer, no por trabajo, y tomar un café en una terraza con sol sin sentirte culpable por  no hacer nada. La velocidad a la que vamos no puede ser buena y me gustaría aprender a saber parar, hacer un kit-kat permitido y disfrutarlo, ya que la vida son cuatro días y no deberíamos dejarla escapar tan rápido, sino que hemos de tomar consciencia de que la rapidez la debemos manejar en pro de disfrutar más.

Esto me hace pensar en una novela que lanzamos la semana que viene con mucha ilusión y convencimiento de que puede ser un gran ÉXITO. Se titula LA INVITACIÓN de Kim Densalat y sus protagonistas, VAMPIROS, pero nos los típicos vampiros que ahora se han puesto de moda, sino los de verdad. Los que viven eternamente y por tanto tienen mucho tiempo para reflexionar sobre el mundo en que vivimos y quizás son ellos los que podrán despertarnos la conciencia, tan necesaria en nuestros días. Una novela ADICTIVA ideal para no parar de leer en estos días veraniegos.

También es bueno recomendar esas novelas que transmiten calma, que ayudan a poder evadirte de verdad y que al terminarlas te dejan un gran sabor de boca. Una de ellas, sin ninguna duda, es AMOR EN MINÚSCULA de Francesc Miralles, para mí una novela mágica, igual que LA MEMÒRIA DE LES FORMIGUES, de Iolanda Batallé, o TANTA VIDA de Alejandro Palomas, que son de aquellas novelas que te da hasta lástima terminar de lo que has disfrutado leyéndolas. Ideales para leer cuando atardece en verano, o en plena lluvia veraniega en la montaña o en un parque una mañana soleada. Yo no me las perdería y con ellas intentaría parar el tiempo. ¿Lo probamos?

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