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Blog de Bruno

Sandra Bruna Agencia Literaria

Ética profesional

Autor: Bruno jueves 9 diciembre 2010

Estos días hemos vivido una situación realmente delirante con la postura de los controladores aéreos que decidieron actuar por su cuenta y abandonar sus puestos de trabajo sabiendo que en un puente de cinco días iban a fastidiar las mini vacaciones y salidas a muchas familias que esperaban con ilusión estos días. No quiero opinar si tienen razón al protestar contra las medidas del gobierno, no quiero meterme en si son o no justas, ya que es sabido que cuando a cada uno nos tocan el tema monetario no es fácil de encajar, a pesar que todos sabemos que los sueldos de los controladores son muy superiores a los de la mayoría; sin embargo, lo que no es de recibo es no ser responsable en tu trabajo. Esta semana leí una contra donde el titular decía que se debería exigir por contrato que la gente fuera ética en su trabajo, y eso quiere decir, a mi modo de ver, responsable con lo que hace y no pensar sólo en su bienestar sino también en el de los demás.  Por eso provocar un caos con la gente de a pie, como lo hicieron, a mí me parece inadmisible y estoy segura que todos los colectivos que están al servicio de la sociedad, médicos, enfermeras, profesores, policías o bomberos tienen muchas cosas por las que quejarse, pero debemos priorizar la responsabilidad que conlleva el oficio que hemos elegido ejercer, que no quiere decir no quejarse de las injusticias, pero tampoco lavarse las manos y dejar a la gente colgada de manera inexplicable.

Hoy quiero recomendar un libro para los que les gusta la novela histórica con mayúsculas. Rufino Fernández acaba de publicar su novela GALA PLACIDIA con la editorial Edhasa, y nos descubre un personaje femenino muy atractivo, del cual sabemos poco, y eso que fue una de las mujeres más influyentes de su tiempo. Quizás necesitaríamos más mujeres con ese carisma hoy en día, aunque siempre combinándolo con la “famosa ética”, que en su época tampoco estaba muy de moda ponerla en práctica, y con el bochornoso acto de los controladores de este fin de semana largo, hemos comprobado que hoy en día muchos la han perdido, o quizás es que nunca la habían tenido.

Exploradores

Autor: Bruno jueves 2 diciembre 2010

Estoy segura que cada día aprendemos cosas, aunque a veces no las percibamos inmediatamente. El refranero español ya lo dice: “No te acostarás sin saber una cosa más”. Realmente creo que somos unos pasajeros en este mundo y que uno de nuestros objetivos tendría que ser siempre buscar aquello que nos reconforta, buscar alternativas nuevas y no dejar de buscar vías para seguir caminando por la vida de una manera cómoda, porque el tiempo vuela y si no lo aprovechas, a la que te das cuenta ya has perdido el tren. Algunos nos acomodamos con lo que tenemos y entramos en un bucle aburrido que no nos deja que ese aventurero que todos llevamos dentro salga, y a veces nos reprimimos con excusas de poca monta y dejamos que la pereza se apodere de nosotros y nos inmovilice. Los que pienso que no caen en este rol son los niños, los que tienen el poder todavía de darse cuenta que cada pequeña cosa es importante, que cualquier cosa les hace ilusión, y les parece que puede ser algo grande. Ellos, que no van todavía deprisa y que son capaces de mirar a su alrededor con detenimiento, disfrutan de los detalles y reflexionan, a su manera, sobre ellos. Son como pequeños exploradores del mundo y tenemos que potenciarles ese espíritu buscador para que no lo abandonen nunca. Una manera de hacerlo es animarles a leer, y con el magnífico libro que Ricard Ruiz acaba de publicar con Pirueta, EL MEJOR REGALO DEL MUNDO, no hacen falta muchas más explicaciones porque los pequeños sabrán que han entrado en el club de exploradores de palabras y de sueños como Anita, la protagonista. A veces, El MEJOR REGALO DEL MUNDO puede ser un libro en blanco que uno mismo tenga que llenar con sus ideas, con sus pensamientos o incluso con sus sueños, para que más adelante pueda releerlos y comprobar que los sueños pueden llegar a cumplirse siempre que los creas y lo sientas de verdad.

Los valientes

Autor: Bruno jueves 25 noviembre 2010

Siempre hemos oído decir que el mundo es de los valientes, y de alguna manera es cierto porque esta frase es sinónimo de “Muévete, haz cosas”.  Aquellos que se quedan paralizados no avanzan con nada, así que lanzarse a perseguir lo que quieres es algo que todos nos deberíamos plantear, por pequeña o grande que sea la cosa que queramos conseguir.  No debemos dejar que las inseguridades, que todos las tenemos, nos  pongan el horizonte demasiado lejos y debemos probar, sin expectativas, y si llegamos, estupendo, y sino también estupendo porque lo habremos intentado, y eso, en la vida, es lo que cuenta. Como hizo el Padre Bonaventura Ubach, el protagonista de la nueva novela de Martí Gironell, un monje de Montserrat que, a principios del s. XX, abandona la tranquilidad de su celda monástica para perseguir un sueño: viajar a Tierra Santa, sin más armas que su fe y un coraje excepcionales, con el fin de recorrer los escenarios bíblicos y recopilar todos los objetos posibles para fundar un Museo Bíblico en Montserrat (que en abril de 2011 cumplirá 100 años) y escribir la versión catalana de la Biblia, la Biblia de Montserrat.  

La novela L’ARQUEÒLEG  nos narra la historia de un héroe anónimo y nos recuerda la importancia de la tolerancia, la convivencia y el diálogo entre los pueblos. Columna en Catalán acaba de publicar ya la novela, y Suma lo hará en castellano a principios de año. Una novela de aventuras para todos los públicos que no podéis dejar de leer estas navidades.

Las emociones

Autor: Bruno jueves 18 noviembre 2010

No sé hasta qué punto sabemos expresar nuestras emociones. Creo que uno de los grandes problemas que tenemos actualmente es que no nos atrevemos a demostrar nuestros sentimientos, somos rígidos y cada vez palpo más en mi entorno que demostrar a los demás que les quieres, o agradecer algo, o en un determinado momento emocionarte, cuesta mucho. Llevamos una máscara para cada situación y no somos nosotros mismos. Creo que muchos piensan que sacar fuera un sentimiento, sea el que sea, es signo de debilidad, y reconozco que a veces, yo misma, que siempre he sido bastante expresiva, me cuesta demostrarlos cuando antes me salían espontáneamente. Sin embargo, el caparazón que muchos llevan puesto te limita a que tú funciones igual y a veces veas fuera de lugar compartir un grito de entusiasmo cuando algo sale bien, llorar por haber conseguido algo o por haberlo perdido, e incluso dar un achuchón a ese amigo que le ves en horas bajas. No sé si hacerte mayor comporta adormecer la parte de esa niña espontánea, pero la cultura del “saber estar” nos está haciendo daño. ¡Es realmente una lástima! y creo que deberíamos intentar volver a ser más nosotros mismos, y tener siempre esa palabra bonita para el que se lo merece, saber como transmitir que te sientes mal para que los demás te apoyen e incluso saber decir con buenas palabras las cosas que te han molestado, y si cabe, insisto en mi blog de la semana pasada, saber pedir perdón y perdonar. Debo confesar que me emocioné leyendo vuestras respuestas a mi blog, y me hubiera gustado contestaros a todos, es más, me hubiera gustado daros un abrazo, pero no hice ni una cosa ni la otra, y guardé ese sentimiento para mi. Así que os envío un abrazo virtual enorme a todos y me propongo a partir de hoy volver a ser más yo, a pesar de lo que piensen los demás.

Por esta razón, mi recomendación de hoy la hago desde el sentimiento también, ya que EL SECRETO DE MI TURBANTE/ EL SECRET DEL MEU TURBANT, publicada por Planeta y Columna, obra ganadora del premio Prudenci Bertrana, me llegó al corazón. Leer la experiencia de Nadia me hizo pensar y admirar a esta persona, a la cual he tenido el placer de conocer, y que la considero una luchadora nata. El trabajo hecho por Agnès y Nadia en este libro es espectacular porque te metes en su historia casi sin notarlo, pero sufres y vives su experiencia hasta llegar a emocionarte, y eso precisamente es de lo que hablábamos hoy. Las cosas que salen del corazón son las verdaderas, y esta historia no podrá dejar indiferente a nadie. Os invito a emocionaros con ella, y empezar a hacer el trabajo de sacarnos la máscara para que veamos todos, de nuevo, a las personas, que es lo que realmente importa.

Una sonrisa

Autor: Bruno jueves 11 noviembre 2010

Hoy me he levantado de mal humor, esta semana está siendo especialmente dura por diferentes aspectos, pero como ya hemos dicho en varias ocasiones en este blog, por suerte las cosas se pueden mirar desde distintas perspectivas. Sin embargo, lo que a mí realmente me duele son las actitudes de según qué gente ante las cosas. Ya sé que nunca se puede pedir que la gente reaccione como tú lo harías, debes ser flexible y amoldarte, pero me sorprende todavía que aunque tengas buena actitud, ganas de ayudar y predisposición, haya gente que no reaccione adecuadamente frente a este tipo de personas que lo han dado siempre todo y que su intención ha sido ser coherente cada día. Yo tengo muy claro desde siempre que  la cuerda no se puede estirar sólo de un lado, ya que lo único que conseguimos es romperla. En los diferentes aspectos de la vida siempre hay altibajos, pero los malos entendidos o rencillas que más duelen, al menos a mí, son los que pasan en el ámbito  laboral, o en de la amistad y el de la familia, porque para mí son los dos pilares más importantes. No es fácil convivir cada día con los compañeros de trabajo sin tener ni un rifi-rafe, tampoco es sencillo no tener ninguna discusión con la familia, y menos con los amigos, pero me sorprende cómo cada vez a la gente le cuesta más reconocer un error, y pedir disculpas. Creo que todos deberíamos reflexionar en esta cuestión, la primera yo porque seguro que he tenido momentos que no he sabido afrontar las cosas como debería, ya que esto es un aprendizaje diario y duro, pero lo mejor es ser consciente de que debemos aprenderlo. Un libro que me ha ayudado mucho en este aspecto del qué decir y cómo decirlo cuando te has sentido ofendido, es el de Mercè Conangla y Jaume Soler titulado SIN ÁNIMO DE OFENDER, que creo que muchos deberían leer.

Mi recomendación de hoy va para un libro que merece toda la atención. Su título es ALTA SENSIBILITAT, y ha sido publicado por Edicions 62, en catalán, y por Editorial Plataforma, en castellano. Explica en primera persona la vivencia de Isabel Palomeque, que a los 24 años de edad sufrió un ictus que le cambió realmente la vida. Tuvo que asumir muchas cosas de golpe, supo de repente que podía perderlo todo, incluso hubo gente que le falló y que no tuvo la actitud adecuada, como yo os explicaba más arriba, pero ella ha sabido cómo darle la vuelta a la tortilla, con espíritu luchador, y salir adelante siempre con una sonrisa. Así que con la sonrisa de Isabel es con lo que me quedo, y quizás ahora, ya no estoy de tan mal humor.

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